El ‘blog’ del vagabundo

abril 10, 2008


Bajo la identidad de Pedro Cluster, un vagabundo madrileño escribe sobre su experiencia de vivir en la calle

Pedro Cluster no existe. Es una identidad bajo la que se escondía un empresario que ha vagabundeado por las calles de Madrid y que ahora comienza sus intervenciones en público así: “A finales de los ochenta di una conferencia en la Sorbona sobre las perspectivas de los medios de comunicación en España. No imaginaba que alguna vez podría dormir en la calle, ni que ahora estaría aquí”. Y apostilla: “La vida es maravillosa”.

Cluster es una realidad virtual en la dirección Sinhogar.org. Hay historias de indigentes madrileños y de otros países. Anya Peters vivió varios meses en un coche, en Londres, y fue fichada por una editorial para contar su vida a raíz del diario digital que escribía en bibliotecas públicas. “Desde hace cinco meses vivo sola en un coche, junto al bosque, sin trabajo, sin casa, incapaz de encontrar una vía de salida”. Así arrancaba en febrero de 2006 el blog de Wandering Scribe. Durante nueve meses su existencia se ajustó a esa descripción, aunque Anya Peters se esmeraba cada día en disimular los signos que podían delatar que vivía en la calle, aprovechando, por ejemplo, las duchas de los hospitales. Su realidad sólo se leía en la Red.

Para Anya fue el único contacto con el mundo hasta que recibió la propuesta editorial. En febrero de 2007, un año después de aquel arranque traumático, escribió: “Las últimas noches me he despertado varias veces con pesadillas, deseando desesperadamente cambiar palabras que ya no podría cambiar”. Para entonces el libro estaba en imprenta y su historia daba la vuelta al mundo.

“Una marca que no se quita”

Igual de asombrosa es la biografía de Cluster, un asturiano de 52 años, antaño exitoso emprendedor, que peregrinó por albergues y comedores públicos, fumó las colillas de otros y se tapó con cartones. “Es una marca que no se te quita. Yo soy distinto de los que no han dormido en la calle. Es imposible transmitir lo que se siente”.

A partir de esa experiencia se ha curtido la filosofía de Cluster, que reivindica servicios sociales para los indigentes como un derecho que nada tiene que ver con una malentendida caridad. En junio de 2006 creó Sinhogar.org con la vocación de mejorar los servicios sociales para las personas que malviven. La línea editorial del blog lo deja claro: “Nadie llega a la calle por voluntad propia. Nadie permanece en la calle por gusto”. En estos meses en los que ha ido construyendo su bitácora “con dos dedos” desde locutorios y bibliotecas públicas -aunque tiene un portátil-, ha percibido “pequeños cambios”. En algunos albergues han comenzado a identificar a los ocupantes por sus nombres y no por el número de la cama. “Son pequeñeces, pero algo se está moviendo”.

La página ayuda también a combatir falsas creencias sobre las personas que viven en la calle. “Mezclamos pobreza con sin techo; el que está entre dos cartones es porque normalmente le ha pasado algo y normalmente no pide. No todo el que está en la calle había nacido para estar en la calle”. Pedro es un ejemplo. En su otra vida, como él dice, creó una empresa, se casó, tuvo dos hijos y llegó a dar conferencias en la Sorbona. Se fue a pique por trastornos mentales, una de las causas que más se repiten en la biografías de los sin techo. Otras son las adicciones y las crisis familiares.

Nadie de su anterior existencia conocía sus vicisitudes callejeras. “A veces me encontraba alguien de mi otra vida por la calle y me preguntaban qué tal y me pedían que les llamase y yo les decía que estaba muy liado”. Por eso salió del anonimato paulatinamente, obligado por el éxito de su experiencia digital y la asociación Desde la Calle, que fundó para ayudar a los vagabundos a dejar los cartones. “No me considero un mesías ni un iluminado, pero mi idea es ir sacando poco a poco a la gente, de uno en uno”, cuenta. Como salió él.

En 2007 abandonó el albergue tras dos años en la indigencia. Ahora vive en una pensión, ha creado un canal de vídeos de sin techo en Youtube llamado Telepobre y está creando escuela entre los indigentes, como El Rincón de Bubú y No Das el Perfil. Tal como deseaba, el portal digital que le sirvió de terapia ayuda a romper el silencio que rodea a los sin techo. “Los cartones venden poco; nadie cuenta que se muere de frío”.


La ausencia aviva el amor

marzo 17, 2008


  • Mensajes picantes desde reuniones.
  • Ellas se sienten más culpables que los hombres.
  • Salir de la rutina ayuda a valorar lo que se tiene.

Un viaje de trabajo puede ayudar a nutrir y potenciar las relaciones de pareja. Sorprendentemente la distancia hace que se recuerden las razones por las que quieres a la otra persona, algo que en la rutina diaria es más difícil que suceda.

El estudio realizado por Crowne Plaza Hotels & Resorts a más de 700 viajeros de negocios afirma que el 76% le dice a su pareja que la quiere más frecuentemente cuando está fuera.

Estar fuera de casa por trabajo obliga moralmente a compensar a nuestra pareja por la ausencia. De ahí que las llamadas y los mensajes son más frecuentes cuando se sale de la rutina.

La distancia representa un factor importante, ya que el 60% asegura que cuanto más lejos se encuentra de sus seres queridos, más probable es que les llame.

Además, el 40% admitió haber enviado ‘te quiero’ en un mensaje de texto durante reuniones de negocios. La quinta parte de las mujeres encuestadas aseguró, además, haber escrito ‘algo picante’ durante dichas reuniones y se sienten más culpables que los hombres por tener que viajar.

Estas noticias suponen un contraste respecto a sus hábitos domésticos normales. En una típica tarde en casa, un tercio de las personas prefiere relajarse enfrente del televisor a hablar con su pareja, y más de un cuarto admitió que la cena puede ser el único momento que pasan juntos en la misma habitación en toda la tarde.


Fuente: 20minutos.es



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