Lo peor de la crisis está por llegar

marzo 30, 2008

Los expertos pronostican al menos dos años de parón en el sector inmobiliario – Los promotores auguran que la caída inflará el desempleo hasta el 9,5%

Todo empezó hace menos de un año. El desplome de las inmobiliarias en Bolsa fue el primer síntoma de que el festín en el que habían vivido los constructores españoles podía estar acabando. Pese a los mensajes de los empresarios y del Gobierno, que repetían machaconamente que aquí no pasaba nada, que el sector vivía una desaceleración beneficiosa para todos, los datos conocidos esta semana ya no dejan lugar a dudas: se desploman las ventas, las hipotecas concedidas, los permisos de los arquitectos para construir, los inicios de viviendas… Mientras, el Euríbor ha alcanzado su máximo anual.

Por si fuera poco, ante la percepción de que los precios ya están bajando, los promotores protagonizaron el jueves un rocambolesco episodio anticipando una caída del 8% durante este año, para desmentir su pronóstico 24 horas más tarde.

La patronal inmobiliaria insiste en que el Estado ha de implicarse apoyando a un sector básico. Si ellos tienen problemas, éstos se contagiarán a la economía, argumentan. Los promotores prevén que el parón restará más de un punto al crecimiento anual e inflará el desempleo este año desde el 8,8% hasta el 9,5%.

Aunque las estadísticas arrojan cifras catastróficas, la realidad puede ser todavía peor. Fuentes del sector señalan que la caída en la compraventa que ha calculado el Instituto Nacional de Estadística (INE) por primera vez ya ha sido desbordada por la realidad. “El desfase de 18 o 20 meses con el que la estadística recoge las operaciones de vivienda nueva puede hacer que en lugar del 27%, las compraventas totales sean ahora un 40% menos que hace un año”, dice el experto José Barta.

Reconocida la evidencia, queda cuantificar la duración y gravedad de la crisis. Los expertos consultados consideran que quedan por lo menos dos o tres años negros inmobiliarios. Y esto, considerando que la crisis financiera originada por las hipotecas tóxicas de EE UU no se agrave en los próximos meses.

“La situación actual parece más grave que en la anterior crisis, la de principios de los años noventa. Un factor positivo es que la economía española es ahora más potente y está dentro de la eurozona, pero al observar los datos tan malos de todos los indicadores, nos damos cuenta de que estamos en una depresión más profunda que entonces, más parecida a la que comenzó en 1973″, sostiene el profesor Julio Rodríguez.

Más rotundo es Mikel Echavarren, consejero delegado de la consultora Irea. Él considera que las vacas flacas van a durar tres años por lo menos. “La crisis anterior fue más larga porque ahora hay menos barreras a la entrada de dinero extranjero, pero ésta va a ser más dura. Las promotoras van a tener que asumir caídas en los precios nominales que, al final del ajuste, serán del 20% o 25%. Hace tiempo que se están produciendo bajadas encubiertas, pero es muy difícil que esto se registre en las estadísticas”. José Carlos Díez, de Intermoney, liga la duración de la crisis a la resolución de la crisis financiera; y considera que la demanda se reactivará cuando la vivienda sea mucho más accesible.

La saturación de un mercado en el que se llegaron a iniciar más de 800.000 viviendas anuales, más que Italia, Alemania y Francia juntas, y en el que las familias tienen que destinar para comprar un piso su salario íntegro de nueve años, se unió a las restricciones al crédito que las entidades financieras están imponiendo como consecuencia de la crisis financiera.

Pero, sobre todo, se ha roto el espejismo en el que han vivido las familias españolas durante los últimos años, que observaban la espiral del crecimiento de los precios, y sentían que su patrimonio -es decir, su piso- se revalorizaba por momentos.

Como sostiene Mikel Echavarren, el detonante fundamental es la pérdida de la confianza. Cuando la gente percibe que lo más razonable es no comprar ahora, todo el negocio se para como un elefante. “El sector inmobiliario nunca ha sido de aterrizajes suaves. ¿Quién pensaba que esta vez iba a ser distinto?”, se pregunta.

¿Es buen momento para comprar?

- Depende. Es el momento de buscar oportunidades que puedan surgir de propietarios que se vean obligados a vender y no lo consigan. Pero a la vista de que los precios de la vivienda usada ya están cayendo, y que los de la nueva tienden a hacerlo, no es mala idea esperar a ver cómo evoluciona el mercado durante los próximos meses. Ahora tienen todas las de ganar las personas que disponen de dinero líquido y no tienen prisa por cerrar ninguna operación.

¿Cómo me afecta la crisis de EE UU?

- Muchas personas se preguntan cómo puede repercutir el impago de una hipoteca en Alabama a un promotor de Albacete. La razón es que en la crisis española viene por dos lados: por la demanda y la oferta. La demanda de pisos ha caído por la saturación de un mercado con precios desorbitados. Pero en la crisis de oferta interviene la dificultad de las promotoras para que los bancos les den financiación. Y el motivo de esta dificultad es la crisis subprime.


¿Va a bajar el precio de mi piso?

-Así como la segunda residencia en la costa lleva meses cayendo, otros tipos de pisos se resisten más a la baja. De todas formas, estudios como el de la Universidad de Alcalá prevén para este año caídas de hasta el 5%. Y la estadística oficial registraba descensos en la vivienda usada durante el pasado trimestre en 22 provincias. De todas formas, las caídas no son tan preocupantes para los que hayan comprado un piso para vivir en él, y no sólo como inversión.


Como pedir un aumento de sueldo

marzo 23, 2008

Hay varios puntos a tener en cuenta cuando vamos a pedir un aumento de sueldo. Sólo es cuestión de seguirlos y tenerlo claro.
Lo primero de todo es hacerte valer, dejar claro que tu pretensión es merecida. Si vienes trabajando bien y con resultados no se trata de aumentar tu ritmo o echarle más horas, sino de que lo que haces se conozca: cuenta lo que haces a quien corresponda, ofrece tu ayuda sin que te la pidan (la actitud es fundamental), enseña tus resultados… Pero no te pases, no resultes demasiado “pelota”, interesada o trepa, porque podría perjudicarte.

Prepara tus argumentos: por qué crees que mereces el aumento, cómo lo justificas (comparación con el mercado, tiempo transcurrido desde la última revisión, logros alcanzados, nuevas responsabilidades, aportación a la empresa, buen momento económico de ésta…). Si estás preparado resultarás más convincente. No abuses de la comparación con otros compañeros, porque si mereces un aumento es por tus propios méritos, no por agravios comparativos.

No te precipites, espera el momento adecuado. Aprovecha un éxito reciente o una felicitación de tu jefe o de la dirección. Evita momentos de sobrecarga de trabajo o de tensión que afecte negativamente el humor de tu jefe. Espera a que tenga un ratito más desahogado.

Concreta la cuantía del aumento, de cuáles son tus aspiraciones. Cuanto más claro le dejes tu expectativa, más fácil resultará para tu jefe tomar una decisión. Pero siempre justifícala. No caigas en el error de pedir una cantidad exagerada para disponer de margen de negociación, porque tu empresa sabe lo que vales y hasta dónde está dispuesta a pagarte.

No recurras a argumentos negativos, es decir, a lo injustamente que eres tratado y lo bien que están los demás. Son dos temas distintos que merecen ser tratados con independencia. Además, no des excusas a tu jefe para desviar el objetivo de la conversación hacia otros temas.

No utilices amenazas de irte de la empresa porque la reacción de tu jefe o de la empresa a presiones de ese tipo es imprevisible. Es posible que funcione, pero también es posible que tengas que asumir tus palabras cuando la Dirección decida que eres prescindible.

Sé flexible; es decir, considera otra serie de ventajas como cursos de formación, días libres, privilegios en el horario, etc.

No intentes dar pena con tus deudas, tus necesidades, tu familia… Ha de ser tu trabajo y tus méritos lo que decidan a tu favor. Y no olvides que si en esta ocasión no lo consigues, sí lo harás la próxima vez, y en todo caso habrás hecho lo que tenías que hacer.

Fuente: parasaber.com


Todo vale para hacer dinero online

marzo 19, 2008

Continuamos con nuestra guía de penintencias digitales para esta Semana Santa. Hoy le toca el turno a la avaricia, que no se muestra tan claramente como la lujuria en la red pero que sí tiene algunas expresiones tecnológicas.

El primer ejemplo que surge es el de los remitentes del correo basura, los spammers que castigan a los internautas con mensajes que nadie solicitó y que promocionan productos inútiles. Al lanzar millones de mensajes se aseguran beneficios, pues con que sólo una pequeña porción de los receptores hagan clic en sus enlaces lograrán lo que buscan. Avaricia en perjuicio del bien común.

Penintencia deberían hacer también los creadores de virus que, con el objetivo avaro de obtener el control sobre ordenadores ajenos, crean códigos maliciosos que distribuyen a través del spam.

La codicia está detrás de estafas online y abusos comerciales

Y qué decir de la codicia de los clonadores de tarjetas de crédito, capaces de estafar millones de euros sin que los clientes de los bancos nos enteremos. También hay que acordarse de quienes nos venden servicios a precios mucho más altos de lo que realmente deberían costar, cobrar varios euros por una melodía

Afortunadamente no es práctica generalizada, pero según algunas fuentes hasta se han producido casos en los que empresas de seguridad informática han creado alarma para vender soluciones inútiles, para enriquecerse al fin y al cabo. Como también buscan el dinero fácil quienes venden productos a través de sitios de subasta que luego no ofrecen las características que prometen, como en el caso de las memorias falsas. ¿No podría tomarse unas vacaciones toda esta gente?
de móvil, por ejemplo, es todo un signo de codicia. Penintencia.


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Fuente: 20minutos.es



Cambio horario: más molesto que rentable

octubre 28, 2007

El cambio de hora, de obligado cumplimiento en toda la Unión, comenzó a generalizarse a partir de 1974, cuando por la primera gran crisis del petróleo algunos gobiernos decidieron adelantar una hora los relojes durante los meses de más luz -entre marzo y finales de septiembre- para reducir el consumo de electricidad.

En 1981 se adoptó una primera directiva comunitaria, que fue renovada cada cuatro años hasta que en enero de 2001 el Parlamento y el Consejo de la Unión aprobaron la novena, que daba carácter indefinido al cambio horario.

El Gobierno español decidió en marzo de 2002 incorporarla mediante un real decreto a nuestro ordenamiento jurídico, y así el último domingo de marzo los relojes se adelantan una hora y se retrasan el último de octubre, como en todo el territorio comunitario.

Muchos son los detractores de una medida cuyos resultados económicos ni la propia UE conoce con exactitud, ya que sus repercusiones, especialmente en verano, son muy distintas en función de la situación geográfica de los países y también diferentes en cada sector de actividad. “De ahí la dificultad -reconoce la UE- de alcanzar conclusiones universales”.

El ahorro energético pretendido no es pues el mismo en un país del norte que en uno del sur. Más concretamente en España, no tiene las mismas consecuencias en Baleares que en Galicia, zonas entre las que existe una diferencia solar de una hora.

“Resulta muy sospechoso -dijo Manuel Toharia, director del Museo de las Ciencias de Valencia- que una medida como ésta sea efectiva al mismo tiempo en Dinamarca o Alemania que en España, Grecia o Italia. Incluso en un mismo país. ¿De verdad ahorran lo mismo los gallegos que los andaluces?”.

“Por otra parte -continúa- ¿cuál es la fecha idónea para ese cambio? ¿Porqué no duran la hora de invierno y la de verano exactamente medio año, que sería lo justo si de verdad el ahorro se debe al descenso o aumento progresivos de horas de sol entre equinoccio y equinoccio?”.

La Comisión Europea reconocía en 2000 que el ahorro energético era “relativamente modesto”, entre un 0 y un 0,5%, tesis que corrobora Red Eléctrica de España, que lo considera “insignificante, no relevante”. “De no producirse el cambio horario -informó un portavoz de Red Eléctrica- el consumo de más estaría en torno a los 40.000 megavatios hora al año, una cantidad insignificante frente a los cientos de miles de gigavatios que se consumen anualmente”.

Escaso ahorro

Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el ahorro doméstico en iluminación desde finales de marzo hasta el próximo fin de semana puede representar un 5%. “Si el consumo medio de una familia española es de 3.200 kilovatios hora, el ahorro sería de más de 6 euros por hogar y más de 60 millones para el conjunto”.

A ello habría que sumar, procedente del comercio y los servicios, según el IDAE, un ahorro del 3% -más de 6 millones de euros- en concepto de reducción de consumo de aire acondicionado.

“Obviamente -destaca Toharia- lo que se ahorra por la mañana se gasta de más por la noche, o viceversa, pero el tiempo bruto de actividad, con o sin luz solar, es el mismo que si no cambiáramos la hora”.

La patronal de las eléctricas, Unesa, estima “eficaz” la medida y “efectivo” el ahorro que conlleva, aunque no lo cuantifica. “Si no hubiera ahorro no se haría”, comentó un portavoz de la organización. “Si se retrasara, por ejemplo, una hora el encendido de las luces navideñas en toda España ahorraríamos lo que produce una unidad nuclear”, agregó.

El cambio de hora, según los expertos consultados, se soporta mejor en otoño que en verano, pero en ambos casos afecta al reloj biológico de las personas y provoca trastornos en el sueño especialmente en niños y ancianos.

Según dijo el pediatra José García Sicilia, del madrileño hospital infantil de La Paz, el cambio de otoño “afecta mucho a los bebés, pero menos que a los adultos. Para los más pequeños es peor el de verano, pues les supone levantarse antes”.

En ambos casos, las consecuencias no son graves, “los problemas duran poco y nuestro organismo acaba acostumbrándose. Es cuestión de días”, añade. “Es necesario -afirma la Comisión Europea en un informe- de uno a siete días para que la hora de despertar, la temperatura y la calidad del sueño se adapten al nuevo horario. En general -continúa- las perturbaciones desaparecen al cabo de una o dos semanas”.

Parada de 60 minutos en los trenes

Todos los años, desde hace cinco, el profesor Juan Antonio Madrid realiza un estudio con sus alumnos de la Universidad de Murcia sobre las consecuencias que tiene en ellos el cambio de hora de octubre, y siempre la conclusión ha sido la misma: los trastornos en el sueño son pequeños.

“En marzo, cuando nos quitan una hora -comenta el docente- la adaptación del organismo es bastante negativa, se tolera mucho peor. Los trastornos en el sueño son mayores en pequeños y ancianos, pero no superan la semana”. El cerebro humano, “nuestro reloj biológico”, continúa el profesor, “no se deja manipular fácilmente, de ahí que se resista durante unos días. Más brusco es el cambio que experimenta un joven cualquier fin de semana que sale de marcha; el lunes ya lo tiene superado”.

Manuel Toharia pone el acento en la “inutilidad” de la medida y destaca que los trastornos en el sueño son evidentes, “pero una hora es muy poco comparado con las seis de jet-lag por viajar a Nueva York o las nueve a California”. “Lo que pasa -dice- es que a la Unión Europea le costó muchos decenios llegar a un acuerdo, y ahora va a costar otro tanto o más deshacerlo, a pesar de algunos intentos por parte, entre otros, de Francia”.

En la madrugada del sábado al domingo próximos, los más de veinte trenes de Renfe que circularán esa noche -internacionales o de largo recorrido- pararán sesenta minutos en una estación para no descuadrar la operativa de circulación, previa información a los viajeros.

Los aviones de Iberia no sufrirán el cambio, “pues a esas horas no hay prevista ninguna salida”, informó un portavoz de la compañía.


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