Si bostezas, tu perro te imitara

agosto 6, 2008

Los canes no sólo realizan este gesto cuando tienen sueño o se aburren: a menudo reaccionan ante los bostezos de su propietario dando así muestras de empatía

Los bostezos entre humanos son contagiosos, es un hecho sobradamante conocido. Lo que no se sabía con certeza hasta ahora, sin embargo, es que los perros domésticos experimentan las mismas ganas de imitar a sus compañeroshumanoss.

Aunque el gesto de bostezar es frecuente en muchas especies, el contagio de ese gesto sólo se había observado hasta ahora en dos: la nuestra, y la de los chimpancés.

Un estudio británico ha demostrado, sin embargo, que el mejor amigo del hombre también participa del gesto de sus amos, cuando éstos abren la boca para mostrar sueño o aburrimiento.

De un total de 29 perros sometidos a estudio, al menos el 72% bostezaron poco después de observar como una personallo hacía.

En un informe remitido a Biology Letters, Atsushi Senju y sus colegas del Birkbeck College de Londres explican que esta conducta demuestra que los perros, además de tener capacidad para leer y entender los gestos humanos, son capaces de mostrar empatía ante ellos.


La falta de sueño altera gravemente la parte ‘emocional’ del cerebro

octubre 28, 2007

La falta de sueño afecta muy seriamente a la parte ‘emocional’ del cerebro y nos hace más propensos a las depresiones y a las enfermedades mentales. Según un reciente estudio del neurólogo de la Universidad de Berkeley Matthew Walker, publicado en el último número de ‘Current Biology’, dormir menos horas de las necesarias (de siete a ocho diarias) altera la capacidad de respuesta del lóbulo prefontal, la parte del cerebro que regula las emociones, y conduce a comportamientos ‘irracionales y primarios’.

A tiempo para el cambio horario, y en declaraciones a Live Science, Matthew Walker asegura haber econtrado una nueva y poderosa razón para dormir: “El sueño restaura los circuitos emocionales, y haciendo esto nos prepara para los retos y las interacciones sociales del día siguiente. La falta de sueño, por el contrario, rompe los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales”.

El estudio de Walker, con el auspicio de la Harvard Medical School, se llevó a cabo entre 26 pacientes sanos, entre los 18 y los 30 años, que fueron dividos en dos grupo: los que durmieron lo suficiente y de una forma controlada, y los que fueron privados de sueño o incluso mantenidos despiertos durante 35 horas seguidas. Con la ayuda de un dispositivo de resonancia magnética (MRI), Walker visualizó las alteraciones en las conexiones del cerebro causadas por la falta de sueño.

“Normalmente se ha asociado el sueño insuficiente con un estado letárgico y poco reactivo”, añade Walker. “Lo que hemos descubierto, sin embargo, es que la amígadla (el resorte del cerebro que mantiene las emociones bajo control) se vuelve hasta el 60% más reactiva. De alguna manera, es como si se produjera una reversión en el estado evolutivo del cerebro, que adopta un patrón de conducta más irracional, más primitivo”.

El neurólogo de Berkeley afirma que su estudio ha probado que puede existir una conexión en la creciente falta de sueño entre la población y el aumento de las enfermedades mentales. “La cuestión de fondo es que el sueño no es lujo, sino una necesidad biológica para mantenernos emocionalmente sanos”, agrega Walker.

Diversas investigaciones habían demostrado hasta ahora que la falta de sueño disminuye nuestra capacidad inmunológica, afecta al metabolismo y afecta gravemente a las capacidades de aprendizaje, de la atención a la memoria. El nuevo estudio pone por fin sobre el tapete la vertiente emocional, relegada hasta ahora a segundo plano.

Mary Carskadon, una psiquiatra de la Universidad de Brown que lleva tiempo estudiando la endémica falta de sueño entre los niños y adolsecentes norteamericanos, apunta que puede haber una estrecha relación entre el aumento de las depresiones y el comportamiento errático de la adolescencia y las insuficientes horas de descanso. “Lo que aún no sabemos”, admite, “es si este problema tiene una incidencia directa en enfermedades mentales más graves como el desorden bipolar”.


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